7 de julio de 2012

RECORDADNDO A "CHUCHO" PEREA

"Chucho" Perea
RECORDANDO A “CHUCHO PEREA”
Chucho Perea. Pa´ la salsa y el bembé.

Hoy quiero rendirle  un homenaje al mejor compañero, gran amigo y contertulio que tuve en mis años de estudios técnicos en los I.T.A. de Lorica en el departamento de Córdoba y Buga en el Valle del Cauca. Se trata de Jesús Perea, “CHUCHO”.


Han pasado 43 años desde que nos despedimos en Buga luego de recibir, orgullosamente, el título de Bachiller Técnico Agrícola, profesión que hemos llevado con inmodestia. Gracias a la magia de las telecomunicaciones y las redes sociales, por fin nos reencontramos algunos compañeros, entre ellos Chucho Perea.

Puedo decir, con sentimiento, que jamás he podido olvidar tantos episodios de la vida compartida  con este gran amigo de excelentes cualidades, que se desvive  siempre por los desvalidos y, sobre todo, por la familia del deporte chocoano. Nunca jamás escuchamos un reclamo o una ofensa hacia nosotros o cualquier compañero, porque en su voz siempre había comprensión y aliento para salir adelante.

El "Cuarteto" Futbolero
Otra de las virtudes de este hijo de Quibdó, es saber jugar al fútbol. La clase de Chucho Perea como practicante de este deporte era envidiable. Tal vez no jugó futbol profesional porque en los años 60´s el fútbol colombiano no tenía las oportunidades de  ahora, pero la selección del I.T.A. de Lorica era, prácticamente, un equipo con jugadores capaces de hacer grandes  faenas futboleras en cualquier equipo profesional de la época. JORGE MAYO (padre del atleta Gilmar Mayo) ANAIS ARAUJO, HAROLD CANDELA, LICIMACO MOLINA, MOISEL BARRETO, JORGE MANYOMA, “EL NEGRITO” CASAS, RAFAEL OVIEDO, BLAS VALENCIA, EVELIO SOBRADO Y CHUCHO PEREA, conformaron un equipo que llenaba las plazas en donde jugaba. Que bueno era ver a Chucho Perea cuando transportaba el balón desde el medio campo, llevándoselo  a la cabeza y haciendo filigranas, con las rodillas y luego entregando un impecable pase, preciso, a sus delanteros para que vulneraran el arco contrario. Era la época del  4-2-4. Esto pasó en Lorica porque  lo de Buga fue superior; las grandes demostraciones de Chucho, del Negro Luis Molina y de Rafa Oviedo fueron reconocidas en el fútbol amateur de la tierra de la caña de azúcar, hasta el punto de hacer parte de varias selecciones y enfrentar  en muchas ocasiones de “tú a tú” al Juventud Buga, el equipo insignia de esa región casi imbatible.

Entre las virtudes y bondades de Chucho, está la de colaborar con las juventudes futboleras de su tierra. En su trasegar como deportista, fueron muchas las dificultades que padecimos por la falta de un balón para jugar, un buen uniforme. En ocasiones se jugaba con zapatos diferentes (“uno de uno y otro de otro”). Éramos estudiantes, la mayoría, de estrato uno. Tal vez mi familia era la excepción, sin ser ricos, y por esa razón él me decía. – “oiga locario, consíganos los uniformes para el equipo del salón con su mama doña cata”. Un día le manifesté a mi madre esa necesidad y se presentó al I.T.A. con los uniformes: medias y guayos no solo para nosotros sino para los otros equipos de los demás salones.

Bueno, quien nace con un corazón noble nace, crece y muere con él. Chucho sigue ayudando a la gente de su tierra. Tierra donde es apreciado, querido y venerado como uno de sus mejores hijos. Hoy reside en Pereira y desde  la Perla del Otún consigue uniformes, guayos, balones e implementación para las escuelas chocoanas de fútbol a cambio de nada. Sólo disfruta del afecto y aprecio de sus coterráneos. Sus amigos le tienen una página en Facebook, donde le manifiestan cuanto lo quieren y  valoran.

Conjunto "Lucho y son"
Para mi no es extraño que Jesús Perea sea así porque tuve la dicha de tenerlo cerca por muchos años mientras estudiamos, y soy testigo fiel  del carisma que posee y de su comunión permanente con Dios. Los años han pasado, pero la mente y el swin están intactos en nosotros; por eso cuando hablamos por teléfono coreamos la salsa de Richi Ray, la descarga Bacaná de Peregoyo, Pa´lante y Pa´tras de Joseito Mateo y Échale Candela de Monguito, “porque el que no baila es porque no tiene zapato caballero”. Hablamos con nostalgia de los tiempos pasados y recordamos que era tanta nuestra integración como amigos y hermanos, que me aprendí las canciones de su tierra. El bolero chocoanita, ese que dice “chocoanita, chocoanita encantadora, eres símbolo de dulce aparición, a pesar de ser morena eres bonita y tu andar enamoro mi corazón”.

Seguir expresándole mis sentimientos  a este gran amigo llevaría muchas páginas de historia, solo le pido a Dios que le de vida y salud y pueda superar estos momentos difíciles y así podernos encontrar en Santa Marta el próximo  año en la segunda reunión de egresados.

CHUCHO, TODOS TUS AMIGOS  Y COMPAÑEROS DE ESTUDIO TE QUEREMOS Y ESTAMOS CONTIGO !

“EL TIEMPO QUE YO PERDI MI VIDA ESTA CONSUMIENDO, LA HUBIERA SEMBRAO EN CAÑA YA  LAESTARIA RECOGIENDO HAY MAMA UUU MAMAUUU”. Tonada chocoana que aprendí de mi gran amigo… Chucho Perea. Pa´ la salsa y el bembé.

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